Los Católicos y el Estado de Seguridad

Originalmente en Inglés, traducido por Manuel Carrasco García-Moreno.

Un mural de Edward Snowden

Un mural de Edward Snowden

“¿Que piensas de Snowden?” 1

Casi me pasa desapercibida la pregunta, de tan inesperada que era. Afortunadamente, no fue la única vez que alguien me preguntó sobre esa persona en particular. Por aquel momento lo que sabía es que Snowden no era alguna palabra desconocida en español, sino Edward Snowden, el soplón americano. Y lo esperara yo o no, era objeto del máximo interés para muchas de las personas que conocí en Brasil mientras estaba allí con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud. Parecía que en cuanto la conversación empezaba a girar sobre el hecho de ser yo de los Estados Unidos, esa era la pregunta en boca de todos: peruanos, franceses, venezolanos… todos queriendo conocer la perspectiva del experto sobre toda estos recientes hechos.

Solo que difícilmente me puedo yo considerar un experto en este asunto. Había oído algo sobre el asunto de Edward Snowden antes de salir de los Estados Unidos (y del ciclo de noticias 24 horas). Me parecía recordar ver cómo lo sacaban de Hong Kong en un vuelo dirigido al aeropuerto de Moscú (como si no hubiera más sitios). Sentí un poco de pena por aquel tipo… las palabras “aeropuerto de Moscú” invocaron en mi interior imágenes de la arquitectura brutalista soviética 2y de las filas de seguridad brutalistas de los Estados Unidos. Pero había seguido muy poco el caso antes de salir y ahora estaba ya en ruta, con lo que tenía aún menos oportunidades de mantenerme al día. Así que cuando surgía el tema, respondía a la pregunta con algunas quejas imprecisas sobre cómo Barack Obama se la estaba jugando a doble o nada en la fracasada “Guerra contra el Terrorismo” y así lo dejaba estar.

Solo que no lo dejé ahí…, o no pude dejarlo ahí. Me pregunté a mí mismo: “¿Qué es lo que estaba atrayendo tanta curiosidad de toda esta gente?”. Así que cuando volví a los EE.UU. el mes pasado, empecé a leer sobre las declaraciones de Edward Snowden — que la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) 3«ha construido una infraestructura que le permite interceptar prácticamente cualquier tipo de comunicación» 4 — y me vi a mí mismo sintiéndome cada vez más y más incómodo. Desde siempre he tenido asumido que el gobierno estaba espiándome y que mi esporádico activismo social y mi retórica anarco-católica me habían asegurado una carpetita en algún archivador del FBI 5, pero por supuesto que nunca había tenido que enfrentarme a la posibilidad de que esto se convirtiera en un hecho real en mi vida. Pero la realidad, las pruebas estaban ante mí y yo no tenía ni idea de cómo reaccionar.

Por una parte, proteger de la violencia a la población inocente es, sin duda, un gran bien: es una de las funciones más importantes de todo gobierno. El espionaje parece, en realidad, un medio relativamente poco invasivo para prevenir violencia (es decir, menos invasivo de lo que sería un misil de crucero o una operación militar de diez años de duración). No puedo sino estar agradecido por tantos ataques que se han evitado gracias a un trabajo de espionaje legítimo. 6

Sin embargo, los programas de vigilancia que Snowden había puesto al descubierto parecían mucho más invasivos de lo necesario. Además, el sistema de frenos y contrapesos diseñado para limitar la apropiación de datos no parecía haber sido capaz de prevenir los abusos, tanto intencionados como accidentales.7 Y lo que asusta más en todo este asunto es que la política del ex-director de la NSA parece haber sido la de recabar todos los datos 8: eso es, la recopilación de toda la información que se haya procesado de manera online para poder luego recuperarla cuando se empiece a sospechar del individuo (o del amante).

NSA Logo

Logotipo de la NSA

En medio de este dilema, empecé a preguntarme qué diría la Doctrina Social de la Iglesia a propósito de todo este lío. Ya la había consultado antes como ayuda para definir mi respuesta a temas complejos, desde la carrera de armamento nuclear hasta el aborto y la pena de muerte. ¿Podría serme de ayuda ahora para reflexionar sobre el debate actual en torno a los programas de vigilancia en los EE.UU.?

* * *

Por extraño que parezca, el Catecismo no tiene una entrada dedicada a los “programas de vigilancia electrónica calificados de alto secreto”. Esto quería decir que tendría que llevar a cabo mi propia tarea de investigación para averiguar qué fundamentos podría aplicar un católico comprometido a la hora de reflexionar sobre PRISM y sus socios varios.

Me sentí comprometido a reflexionar en torno al principio de subsidiariedad, una de las mayores y más singulares contribuciones modernas del catolicismo al pensamiento social. Por decirlo llanamente, la idea de la subsidariedad es que los asuntos deberían resolverse al nivel más bajo, más local y menos centralizado de organización social que pueda hacerse cargo de ellos eficazmente.

Pongamos como ejemplo una familia americana promedio. (Lo tradicional aquí sería hacer algún tipo de broma sobre la imposibilidad de tener 2.5 hijos, pero nunca se me han dado bien las estadísticas, ni siquiera las bromas sobre estadísticas, así que sigamos). Para poder comer, alguien debe preparar la cena para cada miembro de la familia. Si cada individuo estuviera encargado de preparar su propia cena, este sería el nivel más individualizado de organización social, pero significaría que el pequeño bebé Liam 9 pasaría bastante hambre casi seguro. Sin mencionar el hecho de que Rocky nunca llegaría a averiguar cómo caramelizar adecuadamente su crema catalana.

Así que, en lugar de eso, hacemos que sea el Ayuntamiento el que cocine por nosotros. Desafortunadamente, los políticos, por tener contentos a los votantes, nos tendrían cenando chucherías todos los días. (¡Yo les votaría!). Nada de una cena equilibrada. Conociendo el estado actual de nuestra política, sería cenar cuencos de cereales, tortitas de chocolate o helado-donuts. Hemm, sí, eso tampoco terminaría funcionando.

No, lo mejor para todos sería que uno de los adultos de la familia (uno de los padres) cocinara para toda la familia. Así todo el mundo tendría una alimentación equilibrada y la comida vendría de gente directamente involucrada y comprometida con la familia. Y por extraño que pueda sonar, en el caso de la seguridad nacional, parece que el gobierno federal es el adulto de la “familia”.  Es decir, el gobierno federal es el único capaz de proporcionar, de forma efectiva y continua, protección contra las amenazas internacionales.

Así que, mientras como pueblo deseemos el grado de seguridad y protección que depende de la recopilación secreta de información, el principio de subsidiariedad sostiene que el sistema válido para conseguir esto sea nacional, incluyendo organizaciones de espionaje como la NSA. La NSA tiene una función válida, pero ¿qué pasa con la manera en que dicha función se ha llevado a cabo?

* * *

Gran parte del pensamiento social católico de los últimos 100 años lidiaba con la realidad de la Guerra Fría y la competencia entre comunismo y capitalismo como sistemas económicos. Al tiempo que la Iglesia criticaba de manera regular al capitalismo por poner el bien económico por encima del nivel del bien humano, el comunismo estaba en su punto de mira por intentar atacar esa visión económica sin tener en consideración la importancia del individuo, miembro de la sociedad. En efecto, al comunismo se le acusaba de desear el bien económico del ser humano con tanta intensidad (al menos teóricamente), ¡que no se confiaba en esos mismos seres humanos a la hora de tomar decisiones que pudieran poner en peligro dicho bien!

En términos del principio de subsidiariedad, el comunismo acumuló demasiado poder en el gobierno central, el nivel más alto de organización social, y no permitió que ciertas decisiones legítimas fueran tomadas por los individuos o por organizaciones menores en niveles sociales algo más bajos. Y es que resulta que los “adultos” (el gobierno federal) no siempre saben qué es lo mejor para cada situación. El papa Juan Pablo II describió esta situación como una forma de totalitarismo en la que «algunos hombres, en virtud de un conocimiento más profundo de las leyes de desarrollo de la sociedad, [o] por una particular situación de clase, […] están exentos del error y pueden, por tanto, arrogarse el ejercicio de un poder absoluto». 10

Pero con unos pocos cambios, esta definición de totalitarismo termina pareciéndose inquietantemente a la situación descrita por la serie de filtraciones de Snowden: «Algunos hombres, en virtud de ser agentes encargados de nuestra seguridad nacional, o por una particular situación de clase (p. ej., haber superado un examen de antecedentes), están exentos del error y pueden, por tanto, atribuirse 11el ejercicio de un poder absoluto».

Desayuno con el Papa

Desayuno con el Papa

No empiezes a poner palabras en mi boca. Lo que acabo de decir no es que Estados Unidos (o la NSA) sean una forma de totalitarismo. Sólo estoy diciendo que, por lo que a mí respecta, esta forma de “recopilación de información” se está acercando demasiado a algo que no me hace sentir cómodo.

Sé que hay límites en torno a quién puede ser objeto del espionaje de la NSA. Pero es que estos límites parecen bastante porosos. 12 Y sé también que hay un tribunal encargado de controlar y castigar en caso de que haya abusos de poder. Pero este tribunal no parece demasiado eficaz13. a la hora de prevenir dichos abusos de poder. No creo que se pueda decir que la NSA haya adquirido un poder absoluto, pero en la era de la información, la información absoluta 14 podría convertirse en poder absoluto con bastante rapidez.15

* * *

A lo mejor es estúpido preocuparse por el espionaje gubernamental cuando hoy en día cualquiera con una computadora puede averiguar qué “hipster” de la zona es el dueño de la Tienda de Embutidos Naturales en la esquina de la Avenida Universidad con la 19 (por decir). Y a lo mejor, si yo fuera presidente del Mundo (Presidente Chris S.) elegiría para todos nosotros un sistema de vida menos informatizado y menos interconectado que nos facilitaría a todos más privacidad. Pero, siendo realista, convertirme en el típico viejo cascarrabias no cambia el hecho de que la forma en que interactuamos está cambiando y que una de las consecuencias de este nuevo estilo de comunicación es que mucha gente sabrá más sobre quiénes somos y qué hacemos, desde los antiguos ligues a las compañías publicitarias y (sí, también) el gobierno federal.

Y por eso es tan crucial que tengamos esta conversación ahora. Necesitamos decidir qué tipo de supervisión vamos a permitirles realizar a estas nuevas redes de vigilancia. Si estamos por la labor de evitar que tanto la información absoluta como el poder absoluto se concentren en unas pocas manos, necesitamos contar con medios para controlar a aquellos que están espiando por nosotros y medios eficientes para refrenarlos cuando se pasen de la raya, lo cual no está pasando todavía.

Mientras que la seguridad nacional y el espionaje siempre seguirán constituyendo una responsabilidad federal, la toma de decisiones sobre cómo gestionar dicho espionaje, tanto en relación a quién puede ser espiado y cómo, debe permanecer en el nivel más local posible. Los ciudadanos y sus representantes deben tomar estas decisiones, no los propios espías. De lo contrario, no sería para nada ingenuo pensar en que llegará el día en que, desde nuestra computadora, un par de ojos que todo lo ven decidirán por nosotros cuándo podemos desayunar y cuándo podemos cenar. 16

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La imagen de portada es de Abode of Chaos y la puedes encontrar en Flickr aquí.

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  1. En español en el original (N. del T.)
  2. La noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. (N. del T.)
  3. Por sus siglas en inglés: National Security Agency. (N. del T.)
  4. La noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. (N. del T.)
  5. Como ávido lector juvenil de Douglas Adams que he sido, me imaginaba que el contenido de esa carpeta se reduciría a un simple post-it que dijera: “Mayormente inofensivo.”
  6. La noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. N. del T.)
  7. La noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. (N. del T.)
  8. a noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. (N. del T.)
  9. “Liam” es el nombre de niño más popular en los EE.UU. en 2013. (N. del T.)
  10. Centesimus Annus, §44.
  11. Vale, no tenía por qué cambiar esa palabra para adaptar la cita. Es sólo que no podía utilizar la palabra “arrogarse” sin partirme de risa. A lo mejor en latín sonaba mejor…
  12. La noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. (N. del T.)
  13. La noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. (N. del T.)
  14. La noticia citada en el original en inglés puede consultarse aquí. (N. del T.)
  15. Después de todo, incluso el más “salado” de los filósofos, Francis Bacon, dijo «El conocimiento es poder».
  16. Increíble, pero acabo de terminar un artículo sobre el espionaje de la NSA sin poner un vínculo a la graciocísima serie animada de John Hodgman, Codefellas. Listo, ya está eso solucionado.

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